Sobre el TIPNIS
Sobre el TIPNIS (Territorio indígena del Parque Nacional Isidoro Sécure) y la posible muerte de uno de los últimos pensamientos ecológicos
(Fabrizio Uscamayta Espiritu Es ecologista de Bolivia, 8.Oct. 2011)
Bolivia es un país megadiverso, constituido por diferentes caras y paisajes que muestro nuestro hermoso planeta vivo, habitado históricamente por más de 186 etnias, según los registros de los colonizadores españoles.
En la actualidad, como todos sabemos el mundo entero está pasando por una crisis, una crisis nunca vista anteriormente en la historia de la humanidad, esta crisis que hace que repensemos cada acto nuestro sobre este planeta, esta crisis que despierta hasta en el más escéptico un miedo fuerte que es latente, que todavía no se muestra, pero que nadie deja de sentir, es este miedo a esta incertidumbre de saber si podremos dejarles a nuestros hijos, a nuestros herederos la oportunidad de que ellos puedan habitar este planeta.
Esta crisis ha impulsado a mucha gente de toda índole a buscar alternativas que se muestren mas esperanzadoras ante un colapso inminente de los sistemas que construimos y con los que vivimos todavía, hablamos del sistema construido por nosotros, el sistema llamado desarrollo que nos enmarca en una forma de sentir, de ver, de pensar y de vivir; las alternativas no han sido muchas, ya pasamos por muchos experimentos, desde el socialismo hasta el fascismo, pero cuando en Sudamérica se empezaron los primeros levantamientos políticos de izquierda en los principios de la primera década de nuevo siglo, muchos ojos de románticos de la izquierda brillaron y más cuando el 2005 se levanto en poder el primer presidente indígena, llamado Evo Morales. El presidente actual del Estado Plurinacional de Bolivia levanto muchas expectativas diciendo que era un hombre de sentir y convivir con la Madre Tierra y que el mirar las estrellas en el altiplano de niño era una exquisitez que ni el más rico del mundo podía comprar y su mensaje al mundo: “La Tierra no nos pertenece, nosotros pertenecemos a la Tierra”, es importante reconocer que este señor despertó en cada uno de los bolivianos y en muchas personas del mundo un sentimiento y tal vez en su momento nos convocó a través de su mensaje de reflexión sobre el error que cometieron nuestros ancestros y nosotros mismos, que es nuestra relación con nuestra proveedora generosa de todo lo que tenemos, que es nuestra Gaya o Madre Tierra.
La equivocación estuvo en tener una visión antropocéntrica de todo lo que nos rodea, un ejemplo claro es la situación que tenemos, queremos frenar los efectos del cambio climático no porque el equilibrio de la biósfera o el ser llamado Tierra este en peligro, sino porque nuestra especie (homo Sapiens Sapiens) está en peligro de extinción, esta lógica permite suponer que por tomar acciones a tiempo se dará como resultado que el hombre como especie se pudo adaptar al cambio climático y logra sobrevivir, pero esto no garantiza que NO lleguemos a ejercer otra vez nuestra fuerza ECO-cida que nos llevo a romper los equilibrios de la Naturaleza.
Sin embargo durante la compleja historia de los países de Latinoamérica han estado siempre presentes unos poco conocidos y siempre reservados actores, los habitantes de la Amazonía. Concretamente en Bolivia los pueblos amazónicos precolombinos fueron aislados de las culturas imperialistas que se desarrollaron en los Andes (Tiwanacu e Incas) y después de la llegada de la colonia española fueron considerados siempre una frontera natural contra el avance del coloniaje portugués en la Amazonía y se empezó el proceso de reducción indígena formado por los aventureros jesuitas, que después de verse sometidos y haber sufrido un cambio en la forma de vivir muchos de los pueblos indígenas amazónicos optaron por buscar la “loma Santa”, un lugar místico dentro su mitología, algo similar a la tierra prometida o el cielo. Esta masiva migración forzada por el avance del desarrollismo en Bolivia busco los lugares más exuberantes e inaccesibles del país, loma Santa un lugar donde podían los indígenas encontrar armonía acorde a su cosmovisión, se establecieron en el lugar denominado actualmente como TIPNIS, el primer territorio indígena reconocido por el estado en 1990. Desde ese momento histórico se creyó que los indígenas amazónicos podía ejercer su derecho según el convenio 169 de la OIT, sobre pueblos indígenas y tribales en países independientes firmado en 1989.
Sin embargo ahora existe un proyecto carretero financiado por un banco de Brasil el cual tiene el objetivo dicen de la integración, pero como mencionan trabajadores del estado que están en la función de mostrar el “camino” al desarrollo a los pueblos tribales, nómadas y menos civilizados de tierras bajas, el camino irónicamente también es el camino a la destrucción cultural y étnica, hacia el etnocidio en un país autonombrado irónicamente recientemente Plurinacional. Lo cierto que mas allá de los impactos positivos y negativos de la construcción de una carretera se está mostrando una herida muy profunda de la legitimidad a la cual el gobierno de Evo Morales siempre se atribuyó, mostrando su verdadera esencia igual o más depredadora, irresponsable, insensata y expansionista que los anteriores gobernantes políticos. Este conflicto tiene como raíz la controversia más profunda ya que los gobernantes han intentado mostrarse al mundo como una alternativa racional, nueva, espiritual y progresista en un desarrollo cosmocentrista, donde todo en Los Andes esta en armonía perfecta con la Naturaleza, pero lo cierto es que posiblemente nunca fue así, posiblemente se deba a la controversia lingüística de las traducciones, evidentemente la tierra o la Madre tierra como le llaman los indígenas de Los andes esta en centro de su cosmovisión, pero solo ahora se entiende que se referían solo a la capa bondadosa que da la producción agrícola, esto se demuestra con el principio sagrado que se maneja por los indígenas de Los Andes de que “la tierra es de quien la trabaja”.
Por otro lado los indígenas amazónicos tienen como matriz existencial otro elemento que no es la tierra, sino más bien, el agua, el agua que dota de fertilidad a sus suelos y permite la reproducción de la vida en las pampas y selvas húmedas amazónicas y sus caudalosos y majestuosos ríos. El principio sagrado que rige a los indígenas de tierras bajas es único y es: “toma de la naturaleza solo lo que necesitas para sobrevivir, en caso contrario el dueño del bosque te castigara”, este principio casi dogmático y tan integral, tan ecosistemico, tan profundo y escaso en nuestros días, nos muestra una clara diferencia entre dos concepciones humanas del mundo y de su relación con la naturaleza. Estos pueblos ya escasos están en un gran peligro ante la eminente avanzada de la emancipación andina dirigida por los líderes políticos que no están pudiendo ser consecuentes con su propia constitución, o ¿será que nunca supieron medir sus pensamientos e ideales de un país multicultural, que no conocían solo hasta ahora?.
Lo cierto que es casi un hecho la construcción de un “camino” de integración que llevará consigo posiblemente una de las últimas semillas del pensamiento eco-centrista, semilla de la cual podríamos haber re-encontrado nuestro nexo con nuestra única y viva Madre Tierra.



















